top of page

Visión

Entiendo la creación como una forma de investigación. Un proceso que no consiste únicamente en producir una obra, sino en descubrir una manera propia de mirar, pensar y relacionarse con el mundo.

Mi trabajo de acompañamiento nace de la misma convicción que sostiene los grupos de lectura: las preguntas importantes no admiten respuestas rápidas. Necesitan tiempo, escucha, experimentación y la posibilidad de desviarse del camino previsto. Acompaño procesos creativos desde una perspectiva interdisciplinar, poniendo en diálogo la poesía, la filosofía, las humanidades, las artes y la investigación contemporánea.

En los últimos años mi práctica se ha orientado hacia la exploración de la poesía expandida y la Exopoesía, entendida como una forma de creación que habita los márgenes disciplinares y se abre a nuevos lenguajes, materiales y formas de experiencia. Me interesa una poesía que no teme decir, que avanza sobre sí misma y que encuentra en la disidencia creativa una manera de ensanchar los límites de lo posible.

¿En qué consiste?

No concibo el acompañamiento como una tutoría orientada a obtener resultados concretos, sino como un espacio de pensamiento compartido donde cada proyecto puede encontrar su propia lógica, su propio ritmo y su propia voz. Se trata de identificar las preguntas que sostienen una investigación, hacer visibles los nudos del proceso y trabajar con ellos, no para eliminarlos necesariamente, sino para comprender todo su potencial creativo.

Mi propia práctica artística parte, precisamente, del nudo: hacerlo y deshacerlo tantas veces como sea necesario; trasladarlo a otro contexto, observar cómo se transforma, recogerlo de nuevo o dejar que permanezca allí. En ese movimiento aparecen relaciones inesperadas, nuevos sentidos y formas de conocimiento que no podrían alcanzarse desde un recorrido lineal.

Cada acompañamiento se construye de manera singular, pero suele transitar por algunos movimientos comunes:

  • Escuchar el origen. Identificar la intuición, la pregunta o la inquietud que impulsa el proyecto.

  • Abrir el campo de investigación. Incorporar lecturas, referencias, materiales y experiencias que amplíen las posibilidades del proceso.

  • Experimentar. Trabajar desde el ensayo, el error, el juego y la interdisciplinariedad para descubrir lenguajes propios.

  • Dar forma. Acompañar la materialización de la propuesta sin perder de vista la coherencia entre la investigación, la experiencia y la obra.

  • Volver sobre el proceso. Revisar, resignificar y comprender el recorrido realizado como parte fundamental de la creación.

Acompañar una creación significa, para mí, sostener un espacio donde el pensamiento, la sensibilidad y la imaginación puedan desplegarse con libertad. Un espacio donde la obra no sea únicamente un resultado, sino también una forma de conocimiento y de transformación que trate de escuchar la voz y darle un lugar.

En ese sentido, no entiendo el acompañamiento como la guía hacia una meta prefijada, sino como el cuidado de un proceso de investigación poética. Más que acompañar proyectos, acompaño investigaciones: recorridos singulares en los que cada persona explora su propio lenguaje, ensaya nuevas formas de relación con el mundo y encuentra, en la creación, una manera de pensar, de preguntar y de habitar lo común.

bottom of page