



Entiendo el arte como una práctica de encuentro. Un lugar donde la creación deja de ser un gesto exclusivamente individual para convertirse en una experiencia compartida, capaz de activar la escucha, el pensamiento crítico y nuevas formas de relación entre las personas y su entorno.
Los proyectos que desarrollo parten de metodologías participativas e interdisciplinares en las que confluyen la creación contemporánea, la poesía, la escritura, la filosofía y la mediación cultural. Me interesa generar dispositivos de creación que permitan a las personas convertirse en protagonistas de sus propios procesos, haciendo del arte una herramienta para investigar la experiencia, fortalecer los vínculos comunitarios y producir conocimiento situado.
Cada contexto propone sus propias preguntas. Por ello, los proyectos nacen siempre del diálogo con el territorio, las instituciones y las comunidades que los habitan. Más que aplicar una metodología cerrada, se trata de construir procesos de escucha, experimentación y creación compartida que respondan a las necesidades, los deseos y las posibilidades de cada grupo.
A lo largo de estos años he colaborado con instituciones culturales, educativas y sociales en el diseño y desarrollo de proyectos donde el arte funciona como espacio de mediación y transformación. Estas experiencias se han desarrollado en colaboración con entidades como el Centre d'Art La Panera, referente en investigación, mediación artística y programas públicos de creación situada, así como en contextos educativos y de acompañamiento a jóvenes. En todos estos espacios, la creación ha actuado como un lenguaje común para favorecer la participación, el reconocimiento de la experiencia y la construcción de comunidad.
Mi interés se sitúa especialmente en aquellas prácticas que desdibujan las fronteras entre arte, educación, cultura y acción comunitaria. Procesos donde la obra no constituye el objetivo principal, sino la consecuencia de una investigación compartida; donde el valor reside tanto en lo que se crea como en las relaciones, los aprendizajes y las preguntas que emergen durante el camino.
Entiendo estos proyectos como laboratorios de ciudadanía cultural. Espacios donde la creación favorece la participación, hace visibles saberes que habitualmente permanecen al margen y abre posibilidades para imaginar otras maneras de vivir, cuidar y construir lo común.
Más que producir intervenciones artísticas, estos proyectos buscan crear las condiciones para que el arte se convierta en una experiencia de investigación colectiva, de cuidado y de transformación social.
